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Reducir la exposición a Toxinas: Un paso obligado para recuperar la salud

Tiempo de lectura: 7 minutos

La Organización Mundial de la Salud ha advertido recientemente que por primera vez en la historia humana, los padres enterraremos a nuestros hijos.

Ya no nos preocupamos por las plagas, las hambrunas o la insalubridad.  Pero tenemos demasiadas toxinas ubicuas, especialmente de fuentes artificiales, procesadas, de suelos empobrecidos, muerta, exceso de salubridad y unas elecciones en nuestro estilo de vida que perpetúan el ciclo vicioso de daño a nuestra salud: dieta, ejercicio, consumismo, control de stress.

Vivimos en un caldo tóxico de substancias químicas peligrosas.

El texto que sigue es una adaptación de libros que exponen la realidad de esta contaminación, sus peligros y las opciones para combatirla a nivel personal y familiar. Entre estos libros se destacan por su sencillez el de Brenda Watson, Adiós Toxinas y el del Doctor Alejandro Junger, Clean.  Ambos proponen cambios que constituyen un verdadero kit de herramientas, conceptos y lecciones, pasos, cambios, para ir mejorando.

El Problema

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en Junio de 2006 que casi una cuarta parte de las enfermedades de este planeta se debían a la exposición al medio ambiente, y “las intervenciones adecuadas podría evitar una gran parte de este riesgo del medio ambiente.”

La misma OMS, en su informe de 2006, “Prevención de enfermedades mediante entornos saludables” afirmó que de las 102 enfermedades mayores que se registran anualmente, 85 son provocadas parcialmente por factores medio ambientales (1).

El Centers for Disease Control (CDC) de Atlanta admite que casi el 80% de todas las enfermedades se deben a estilos de vida y a causas ambientales (2).

Según el National Institutes of Health (NIH) de los Estados Unidos, casi 2/3 de todos los casos de cáncer pueden deberse a causas medioambientales (3).

El Human Toxome Project, del Environment Working Group, en asociación con la Commonwealth of California han hecho 7 estudios de tejidos humanos de personas entre menores de 1 año y medio y 75 años de edad.  Encontraron que 75 de las 75 personas estudiadas dan positivo para 455 de 528 substancias tóxicas estudiadas.

Todos los ciudadanos de naciones industriales son portadoras de una media de 700 substancias químicas sintéticas en sus organismos, ingeridas a través de la comida, el agua y el aire, la mayoría de las cuales no han sido estudiadas a fondo.

Cada adulto utiliza un promedio de 9 productos de higiene personal al día, lo que suma 126 substancias químicas.  Al menos 1/3 de estas provocan cáncer y otros problemas de salud graves.  El 89% de los cerca de 10,500 ingredientes utilizados en estos productos no se han analizado para evaluar su seguridad.

Los productos aromatizados pueden contener hasta 5,000 substancias diferentes en combinaciones variadas.

El 80% de los materiales que se emplean para los ambientes interiores son artificiales.

Según algunos informes, en el momento de la muerte, el cuerpo humano se descompone más lentamente hoy en día que hace 30 años, debido a los conservantes y substancias sintéticas que hemos absorbido.

El mercurio, por ejemplo, se acumula en el músculo cardíaco unas 22,000 veces más que en el músculo esquelético.  Es decir, además de absorber substancias que se acumulan durante toda la vida, cada substancia tiene una tasa de acumulación distinta en cada tejido del cuerpo humano.  Si tomamos en cuenta la sensibilidad de cada órgano a cada toxina y las seguras interacciones y sinergias entre ellos y entre estos y los distintos compuestos químicos y bioquímicos de nuestro cuerpo, nos damos una idea del inmenso potencial dañino que tiene esta exposición reciente a químicos.

Cuando el National Institutes for Ocupational Safety and Health (NIOSH) de USA analizó 2,983 substancias químicas en los productos de higiene personal, encontró 884 substancias tóxicas de las cuales:

314 provocan mutaciones biológicas

218 causan complicaciones en el aparato reproductor humano

778 causan toxicidad aguda

La industria utiliza actualmente entre 75,000 y 100,000 substancias químicas, más otras 1,000 que se introducen cada año.

En el inventario de Emisiones Tóxicas (periódico) que hace la Environmental Protection Agency (EPA) de los Estados Unidos, se recopila información sobre el vertido u otras formas de tratamiento de desechos de más de 650 substancias químicas de fuentes industriales en 50 estados de la unión.  Durante el 2005, los vertidos y liberación de esas substancias ascendían a casi 2,000 millones de toneladas procedentes de sólo 23,000 instalaciones en USA, incluyendo:

  • 685 millones por emisiones en el aire
  • 357 millones depositadas en vertederos
  • 284 millones vertidas en pozos subterráneos
  • 270 millones llegaron al medio ambiente por derrames y fugas

Pasamos hasta el 90% de nuestro tiempo en espacios cerrados.  Nuestras construcciones son cada vez más herméticas, menos ventiladas, amuebladas con materiales sintéticos.  Se habla hoy del Síndrome del Edificio Enfermo (4).

Un análisis de 2,983 químicos en productos de higiene personal mostró:

  • 884 substancias tóxicas
  • 314 que provocan mutaciones biológicas
  • 218 que provocan complicaciones en el aparato reproductor
  • 778 que causan toxicidad aguda

Los peores de estos productos, los aromatizados: colonia, desodorantes, lociones, cremas, sales de baño, champúes, cosméticos, jabones, talcos y aceites.  Pueden contener hasta 5,000 substancias químicas diferentes en combinaciones variadas.

Los cosméticos no sólo contienen perfumes sino sales metálicas: plomo, tintes de alquitrán, anilina, MIT (metilisotiazolinona, un antibacteriano poderoso)

¿Qué hacer para reducir el problema?

Reducir algunas de las fuentes más importantes de esta contaminación implica algunos cambios:

  • Instala filtros para aire y/o ventila tu casa y oficina (30 min mínimo al día, filtros HEPA)
  • Instala filtros para el agua (sello NSF/ANSI Standard 53 o TUV SUD)
  • Revisa y cambia objetos y productos tóxicos para substituirlos, habitación por habitación
  • Fabrica los propios productos de limpieza o comprar unos respetuosos con el medio ambiente
  • Come alimentos orgánicos siempre que se pueda
  • Favorece la digestión con enzimas y suplementos probióticos
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Fuentes habituales de contaminación dentro de la casa:

Aerosoles, agua del grifo, alfombras sintéticas, adhesivos para tapetes, ambientadores, asbesto, bolígrafos y rotuladores indelebles, cola, adhesivos fuertes, contrachapados, aglomerado, gasolina, humo de tabaco, lejía, materiales aislantes, moho, CO, pesticidas, pintura, disolventes para quitar la pintura, plásticos, plomo, poliuretano y barníz, productos antipolilla, productos de limpieza, (estropajos y polvos, limpiadores de horno, detergentes, desinfectantes, productos para limpiar y encerar el suelo y la madera, lavavajillas), productos de higiene personal, productos químicos para el césped y las plantas, protectores de la madera, radón, ropa enviada a lavar en seco, calefacción y electrodomésticos (gas, gasoil, queroseno, propano y carbón), poliestireno (styrofoam) (platos, tazas, boles y materiales para envolver carne), tejidos sintéticos, tinta de periódico.

Plantas como las cintas, aloe vera, crisantemos, margaritas rojas, helechos, hiedra y filodendros ayudan a absorber y limpiar toxinas del aire y aportan O2.

Los componentes Orgánicos Volátiles, COV, se encuentran en colonias, adhesivos, cola, pinturas, barnices, disolventes, protectores, aislantes, pegantes, sprays, productos de limpieza, desengrasantes, desinfectantes, gasolina, lavandería, cosméticos, material para miniaturas y modelismo, etc. Incluyen acetato, etanol y formaldehido.

¿Qué puede haber en el agua que debamos evitar?

Cloro, subproductos de la cloración, plomo, virus, bacterias, parásitos, medicamentos, radón, arsénico, pesticidas y herbicidas (submicras), perclorato (combustible de cohetes), cobre, mercurio, COV, calcio, magnesio, bario y otros iones, cadmio, cromo, fluoruro, selenio y sodio.

Sistemas de filtrado y limpieza del agua:

  • Carbón activado (elimina malos sabores y olores, cloro, mercurio y plomo, desinfectantes, parásitos, pesticidas, radón y COV)
  • Suavizadores por intercambio de cationes (elimina calcio y magnesio, bario y otros iones)
  • Destiladores (eliminan metales pesados como cadmio, cromo, cobre, plomo y mercurio, arsénico, bario, fluoruro, selenio y sodio)

Sistemas de ósmosis reversa, Sistemas de desinfección con lámparas de luz ultravioleta (eliminan virus (clase A) y bacterias (incluyendo guardia y cryptosporidium) y clase B para otras bacterias)

Es prudente entonces combinar, según sea el caso, sistemas de carbón activado y ósmosis reversa o un sistema con rayos ultravioleta y suavizantes de agua.  Es importante recordar que debe filtrarse el agua de la cocina y la de la ducha por lo menos.

Limpiar las superficies dañadas por el agua, limpiar superficies expuestas y controlar la humedad en interiores, conductos de aire, buhardillas, cavidades en las paredes, armarios y la nevera.  Una de cada 3 personas tiene alergias al moho (esporas, alérgenos y micotoxinas de los mohos).   Se dice del moho que es el nuevo asbesto.

Sacar todos los productos del baño, botar los caducados y reemplazar 2 cada semana. Leer todas las etiquetas y reemplazar todos los que contengan:

  • Parabenos: metilparabén, ptopilparabén, butilparabén y etilparabén.  Estos alargan la vida de los productos pues matan bacterias.  Se usan en desodorantes, especialmente los antitranspirantes.  Desencadenan alergias y erupciones y son estrogénicos.  Por esa razón, los cánceres de mama son 8 veces más frecuentes cerca de la axila.
  • Etanolaminas: dietanolaminas (DEA) y trietanolaminas (TEA).  Compuestos del amoníaco, que al mezclarse con nitratos forman los cancerígenos nitrosaminas.  Igual que los emulsionantes y espumantes, provocan alergias, irritación ocular, sequedad del pelo y la piel.
  • Zolinidil: diazolindil urea y imidazolidinil urea.  Conservantes que generan dermatitis de contacto.  Liberan formaldehido.  Dos marcas que buscar de estos compuestos, para evitarlas: Germall II y Germall 115.
  • Sulfato sódico: Lauryl/laureth sulfato de sodio.  Detergente de champú, derivado del petróleo (aunque diga ¨derivado o procedente de coco¨) que irrita ojos, produce costras en cuero cabelludo como la caspa, erupciones y alergias.
  • Petrolatum: o gelatina de petróleo, un emoliente.  Interfiere con el humedecimiento natural hasta provocar sequedad.
  • Propilenglicol: idealmente una glicerina vegetal combinada con alcohol de cereal, es generalmente una mezcla petroquímica humectante.  PEG (polietilenglicol) o PPG (propilenglicol).  Provocan alergias, urticaria y eczema.
  • Copolímero: PVP-VA.  Derivado del petróleo.  Usado en lacas y cosméticos.  Tóxico en los pulmones de personas sensibles.
  • Estearalkonio: cloruro de estearalkonio, compuesto del amoníaco usado en acondicionadores del cabello y cremas.  Alergénico.  Se desarrolló como suavizante de la industria textil y resultó más barato que usar proteínas y hierbas en los productos para el cabello.
  • Colores sintéticos: como FD&C + color + número, o D&C +color + número.  Cáncerígenos.
  • Perfumes sintéticos: dice ¨perfume¨y puede contener cientos de substancias.  Dan mareo, cefalea, erupciones, hiperpigmentación, tos violenta, vómitos, irritación de la piel, etc.

El formaldehido y el tolueno son cancerígenos, como los ftalatos, que son teratogénicos, y aunque los fabricantes están obligados a mencionarlos, no están obligados a eliminarlos.  Aún muchos productos que dicen ¨sin aroma¨ contienen perfume.  Otros ingredientes usados para enmascarar olores desagradables de los productos químicos tampoco son de obligada mención, e ¨hipoalergénico¨ significa bajo en alérgenos reconocidos, pero puede contener irritantes u otros compuestos.

Botar todos los desodorantes que contengan clorhidrato de aluminio, una substancia tóxica.

Eliminar todos los jabones antibacterianos y cambiarlos por jabones naturales que dejen en paz las bacterias y mejoren el sistema inmunitario.

Revisar la cama, los armarios y la ropa, buscando:

Cambiar las sábanas viejas por unas de algodón orgánico y otros productos sin substancias ignífugas.  Usar una colcha natural para poner encima del colchón y bloquear la evaporación de gases, usar almohadas hipoalergénicas llenas de fibras naturales como el algodón, la lana y las plumas, usar pijamas de fibras naturales no tratadas químicamente, evitando las que ¨no necesitan plancha¨ las que dicen ¨antiarrugas¨, ¨antiestáticas¨ o ¨repelen el agua y las manchas¨.

Sacar o alejar de la cama todos los aparatos eléctricos, incluyendo radios, teléfonos móviles, computadoras, televisores, despertadores (use uno de pilas, por ejemplo) (5).

Sacar del armario las prendas que no sean de fibras naturales.  No volver a comprar las que necesiten lavandería.  Sólo las de algodón, lana, cáñamo y lino.  Si hay que mandar prendas a la lavandería, quitar y botar la bolsa y dejar airear la prenda por mínimo 1 día.

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Alfombras, textiles y tapicería. Evitar los productos ignífugos, disolventes y limpiadores. Irlos reemplazando por prendas lavables, pequeñas, o pisos de madera, cerámica u otros materiales, o por moquetas de fibras naturales.  Lavarlas con vapor cada pocos meses.  Usar bicarbonato de soda para combatir los olores, vinagre blanco para las manchas y la suciedad de alfombras y moquetas.  El próximo aspirador que compre, que contenga filtros HEPA y se use para aspirar 2 veces por semana.

Revisar el tipo de pintura (que no contenga plomo) y, de pintar, escoger los que tengan menos compuestos volátiles tóxicos y produzcan menos vapores.

Jardines y plantas.  Plagas.  Utilizar insecticidas orgánicos, mezclas de hierbas, bicarbonato de soda con azúcar en polvo para ahuyentar cucarachas, etc.  Usar aceites esenciales, por ejemplo de cítricos, para ambientar la cocina y de flores para los baños.

No usar productos de limpieza que sean tóxicos, o contengan derivados del petróleo, surfactantes, disolventes u otros químicos.  Fabricarlos con agua, bicarbonato de soda, vinagre blanco, limón, bórax y peróxido de hidrógeno, o comprar los ¨ecológicos¨.  Al final de este documento se encuentran recetas para estos productos fáciles de preparar.

  • Guardar los productos tóxicos en cajas herméticas, en habitaciones ventiladas, con plantas cerca.
  • Iluminar naturalmente o con luces de amplio espectro. Salir siempre un rato al aire libre y la luz del día (6)(7).
  • Tomar alimentos orgánicos siempre que se pueda.

Comprar hierbas y especies orgánicas y buscar activamente que por lo menos algunas de las frutas y verduras sean orgánicas o no vengan empacadas.  Una lista adicional que incluimos puede ayudar a priorizar esta tarea.

Desintoxicar la cocina.  Eliminar/evitar ingredientes como el sirope de maíz HFCS, los aceites hidrogenados y parcialmente hidrogenados, la harina blanca o enriquecida, los edulcorantes artificiales (aspartame, sacarina, sucralosa, acesulfamo y ciclamato potásico), el glutamato monosódico (o MSG), la maicena modificada, el azúcar blanco, bromo, olestra (substituto de la grasa) y colorantes como FD&C Rojo No. 3, Amarillo No. 6, Azul No. 1, Azul No. 2 y Verde No. 3.

Cambiar todos los instrumentos de cocina por otros no tóxicos: útiles, envases y envoltorios de cerámica, porcelana, vidrio y papel parafinado natural y no plásticos, ollas y utensilios sin teflón, antiadherente o aluminio.

Evitar los alimentos transgénicos o que contengan o sean producidos a partir de organismos genéticamente modificados (OGM).

Mejorar la digestión con enzimas (8) y probióticos (9) para reducir toxinas internas y microorganismos.  De igual manera, aumentar el consumo de alimentos no pasteurizados y los no cocidos o procesados, pues contienen sus propias enzimas y son de más fácil digestión.

En resumen:

Para reducir la exposición a las toxinas del entorno, debemos:

  • Limpiar el aire y el agua que consumimos
  • Elegir productos naturales para el hogar
  • Limpiar las habitaciones de substancias químicas
  • Tomar alimentos orgánicos siempre que se pueda
  • Favorecer la digestión con enzimas y probióticos

Recordar la regla 80/20, en esta tarea.  Sin obsesiones, un regalo de vez en cuando, sin miedo, se consigue limpiar nuestro entorno sin comprar un pasaje a la luna.

Anexos:

Alimentos importantes de reemplazar por orgánicos

  • Carnes
  • Huevos
  • Lácteos
  • Tomates
  • Durazno
  • Fresa
  • Pimentón
  • Espinaca
  • Cereza de USA
  • Melón mexicano
  • Apio
  • Manzana
  • Albaricoque
  • Judía verde o habichuela
  • Uva chilena
  • Cocombro

Alimentos con la menor cantidad de pesticidas residuales

  • Aguacate
  • Maíz
  • Cebolla blanca o roja
  • Batata
  • Coliflor
  • Repollitas de Bruselas
  • Uvas de USA
  • Banano
  • Ciruela
  • Cebolla verde
  • Sandía
  • Bróccoli

Productos de Limpieza para hacer en casa

Para limpiar cristales:

  • Vinagre blanco: ¼ taza
  • Jabón líquido o detergente: ½ cucharadita
  • Agua: 2 tazas

Mezclar en botella con aerosol.  Rociar la zona del vidrio y secar con papel de cocina o periódico

Desodorante para alfombras:

  • Bicarbonato de soda: 4 tazas
  • Aceite de esencia de eucalipto: 35 gotas
  • Aceite de esencia de lavanda: 30 gotas
  • Aceite de esencia de palisandro: 25 gotas

Mezclar en botella de cristal.  Rociar la moqueta con este polvo y dejar por 15 minutos.  Aspirar.

Preparado de lavanda para cristales:

  • Vinagre blanco: ¼ taza
  • Jabón líquido o detergente: ½ cucharadita
  • Agua: 2 tazas
  • Aceite esencial de lavanda: 25 gotas

Mezclar en botella con aerosol. Rociar la zona del vidrio y secar con papel de cocina o periódico.

Limpiador suave de lavanda (multiusos):

  • Bicarbonato de soda: 1/2 taza
  • Jabón líquido o detergente: 1 taza
  • Aceite de esencia de lavanda: 10 gotas
  • Añadir glicerina vegetal.

Mezclar en botella de cristal.

Limpiasuelos de limón:

  • Jabón líquido o detergente: 1/4 taza
  • Aceite de esencia de limón: 25 gotas
  • Zumo de limón: ½ taza
  • Vinagre blanco: ½ taza
  • Agua: 4 litros

Fregar el suelo y aclarar después (pasar el trapero con agua).

Abrillantador de limón para madera:

  • Aceite de oliva:  1 taza
  • Zumo de limón: ½ taza

Mezclar en una botella de vidrio con aerosol.  Rociar la madera.  Repartirlo con un trapo.  Brillar restregando con el trapo (dándole la vuelta).

Exfoliante de azúcar y cítrico para la piel:

  • Azúcar blanca: 2 tazas
  • Glicerina vegetal: 2 tazas
  • Cristales de Vitamina C: 1 cucharadita
  • Aceite de esencia de naranja; 5 gotas

Aplicar en la piel y restregar.  Lavarse después.

Brilla con sal y lavanda:

  • Sal marina fina: 2 tazas
  • Aceite de almendras: 4 tazas
  • Aceite de esencia de lavanda: 30 gotas
  • Aplicar en la piel y lavarse después.

Iván Yunis, MD,

17 de mayo de 2013,   Medicina Funcional, Bogotá, Colombia

Director Médico de Vitapp.

Médico de la Universidad del Rosario de Bogotá. Dedicó 9 años de su vida a la investigación en el área de la Inmunogenética y la Biología Molecular, en Harvard.

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