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La meditación puede ser una palabra intimidante para algunos.  No debería porque no hay nada que temer, nada que perder, pero si mucho que ganar.

En el mundo de hoy estamos multifuncionales todo el tiempo, haciendo cien cosas a la vez todos los días.  La meditación puede ser un contrabalance a este estilo de vida agitada.

La meditación nos ayuda a relajarnos, a centrarnos, a escucharnos y estar más presentes (1)(2)(3).

Lo difícil puede ser comenzar, pues uno no sabe qué hacer solo, sentado y con los ojos cerrados.  Este es justamente el punto.  Lo que buscamos lograr es concentrarnos sólo en estar allí, quietos y presentes, calmando la mente.

¿Cómo podemos comenzar?

Escoge un lugar tranquilo y siéntate cómodamente en el piso, con las piernas cruzadas y las manos sobre tus rodillas, o si lo prefieres, siéntate en una silla sin apoyar la espalda de modo que soportes tu mismo la columna vertebral.

Decide cuanto tiempo quieres consagrar a la actividad.  Usa un cronómetro o alarma para no tener que estar pendiente del tiempo (la mayoría de los celulares tienen uno).

Puede que vengan muchos pensamientos a la cabeza; simplemente nótalos y suéltalos.  La idea no es no pensar en nada, pero tampoco concentrarse en la lista de tareas del día; las ideas surgen sin invitación y lo que buscamos hacer es suavemente dejarlas ir otra vez.

Para ayudarte a concentrar puedes pensar en un lugar específico del cuerpo, nota por ejemplo el latido de tu corazón o cómo tu respiración hace subir y bajar la barriga.  Haz un recorrido por tu cuerpo, empezando por la cabeza (frente, ojos, orejas, cuero cabelludo, mejillas, nariz, boca, barbilla y así de seguido) y bajando hasta los pies y piensa en relajar profundamente cada célula del cuerpo.

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La regularidad es lo importante con esta actividad: es mejor consagrar 10 minutos todos los días a la meditación que hacer una hora una vez a la semana.

Asume el reto de meditar todos los días durante 21 días seguidos.  Lo más probable es que continúes más allá.

En internet encuentras montones de meditaciones guiadas, lo que puede ser otro punto de partida de la práctica.

La meditación puede llegar a beneficiarte en muchos aspectos

  • Te ayuda a reducir el estrés
  • Controla la ansiedad
  • Brinda salud emocional
  • Aumenta la atención
  • Reduce la pérdida de la memoria (en edades avanzadas)
  • Puede hacerte una persona más amable
  • Te ayuda a controlar adicciones
  • Puede mejorar tu sueño
  • Si tienes dolor en alguna parte del cuero, la meditación te ayudará a controlarlo
  • Ayuda a disminuir la presión arterial

Muchas personas también usan esta práctica para desarrollar mejores hábitos y sentimientos beneficiosos, como un estado de ánimo positivo, una actitud positiva y autodisciplina (4)

Namasté.

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Health Coach del Institute for Integrative Nutrition de New York. Maia ayuda a las personas a encontrar un mejor equilibrio en salud y bienestar trabajando a través del estilo de vida y los problemas de la dieta de manera integral.

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