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Vienen del mediterráneo, y en Colomnia, los que se consiguen casi siempre son turcos o estadounidenses.  Contienen muchos carbohidratos y entonces se deben consumir en cantidades pequeñas. Si vienen muy secos uno puede hidratarlos; como cualquier otra fruta seca, póngale a su frasco una toalla húmeda con agua o una tajada de manzana.  Como crían hongos en su piel, vale la pena lavarlos.

Health Coach del Institute for Integrative Nutrition de New York. Maia ayuda a las personas a encontrar un mejor equilibrio en salud y bienestar trabajando a través del estilo de vida y los problemas de la dieta de manera integral.

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