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Nuestros cuerpos sólo necesitan azúcar en cantidades bien, bien pequeñas.  La dieta de nuestros ancestros casi no contenía azúcar y sólo comían fruta de temporada o unas bayas rara vez que las encontraban.

Hasta hace 500 años el consumo de azúcar era al menos 500 veces menor que hoy

Y hoy? Ingerimos alguna forma de azúcar en casi todas las comidas.

Esto causa problemas para el hígado, que trabaja para eliminar el azúcar del cuerpo.  En cantidades pequeñas, no hay ningún problema, y el hígado simplemente lo guarda hasta que el cuerpo lo necesite.  El problema ocurre cuando el hígado recibe una sobrecarga de azúcar, lo que le fuerza a transformar el azúcar en grasa.

El azúcar que comemos se almacena en forma de grasa corporal

La intención de este proceso es proteger el cuerpo, para que tenga una reserva de grasa cuando lo necesite.  El problema es que hoy en día nunca necesitamos esta reserva: nunca hay insuficiencia de comida y azúcar.

Otra cosa que pasa en el cuerpo al comer demasiado azúcar es que el cuerpo desarrolla una resistencia a la insulina.  Eso significa que las células con incapaces de responder a la insulina como antes, lo que deja el azúcar circulando en la sangre y aumenta los niveles de azúcar. La resistencia a la insulina y los niveles altos de azúcar en la sangre son condiciones que provocan el desarrollo de la diabetes.

Qué hacer entonces?

Para una persona en buena salud, sin resistencia a la insulina, no hay ningún problema al consumir fuentes de azúcar naturales (como fruta).  El gran problema son los productos procesados que contienen cantidades excesivas de azúcar.  Si tienes ganas de algo dulce, más vale hacer una torta casera que comprar unas galletas de paquete (1).

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Evita todos los productos procesados, incluso los que pretenden ser saludables.  Aprende a revisar siempre la lista de ingredientes de los productos que consumes.

Cambia el azúcar blanco por alternativas más naturales: la miel de abejas (2), el jarabe de arce, la panela, la stevia (3), los dátiles.  Endulza con fruta en lugar de azúcar.

Consumiendo menos azúcar tu sensibilidad aumenta y las ganas bajan.  Detectarás con más facilidad cuando un alimento lleve demasiado azúcar y te quedará más fácil dejar de comerlo.

Lee el artículo “Substitutos del azúcar” para más información.

Director Médico de Vitapp.

Médico de la Universidad del Rosario de Bogotá. Dedicó 9 años de su vida a la investigación en el área de la Inmunogenética y la Biología Molecular, en Harvard.

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